Pablo Maldonado: “quiero ser torero”

Pablo Maldonado, quiero ser torero

Viviendo, quizás, la etapa más dura para el mundo de la tauromaquia, la valentía y dignidad se antepone honrosamente a la diversidad cultural y de opinión

En los albores de la tercera década del siglo, y con una “insultante juventud”, Pablo Maldonado empieza a reservar páginas de la historia para ser escritas con tratamientos y dimensiones diferentes. Viviendo una actualidad nada favorable a la fiesta, amén del covid y esa corriente de política “anticultural”, el motrileño lo tiene suficientemente claro. El joven, que empieza a degustar los veintiún años de edad, sueña cada noche con “verónicas de alelíes” y “chicuelinas de ensueño”. Esta loca aventura de crear arte, que solo tienen los que están hechos de otra pasta, hacen que ni las “espinas del rosal”, ni el miedo, ni por supuesto, el peligro, hagan temblar sus creencias, ni sus principios más íntimos para llegar a recoger esa rosa, ese regalo que el destino le tiene guardado. Se siente muy orgulloso de su tierra, Motril, nuestras costumbres, gastronomía e historia que lleva por bandera, cuando pasea el nombre de su ciudad por doquier. Pablo, lleno de frescura y amén de su conversación, de humildad y sencillez, nos va a traer a la tierra el anhelo y la afición que desde hace bastante tiempo Motril estaba esperando.

Y es que ya se lo dijo el torero “Guerrita” al filósofo Ortega y Gasset: “Ca uno, es ca uno”. Pablo tiene claro: quiere ser torero.

Nuestro protagonista…

Pablo Maldonado Ramírez “Pablo Maldonado”, se fraguó en una familia humilde, trabajadora y amantes del mundo del toro desde que vio la luz un catorce de enero del dos mil. El bueno de su abuelo Antonio Ramírez, lo llevaba a todas las corridas de toros y de ahí le vino la afición a este bello arte. Empezó a acariciar la trabajada costura de un capote en el año 2014, y se funde con su esclavina cada vez que sueña con su esperado debut con picadores. En la actualidad, está trabajando en la construcción, tras haber finalizado sus estudios, y quiere cumplir su sueño: vivir del toreo.

Sus referentes…

Me miro en el espejo de Julián López “El Juli”, su afición, su modo de vivir. Mi concepto de toreo es el de Pablo Aguado o Morante de la Puebla y de los más rancios, el de Manzanares padre, ¡que en paz descanse!” 

Sus gustos…

Me gusta bastante el flamenco, y alguna que otra canción de ahora, pero prefiero el flamenco. Me inspiro escuchando al “capullo de Jerez”. Soy creyente y devoto del Cristo de las Tres Caídas de Triana y la Virgen del Rocío. La política ni me gusta, ni la entiendo: mi familia, mis entrenamientos y los toros. El toro que me enamora es del encaste Santa Coloma, los toros de “La Quinta”, su bravura, su trapío…¡flipo con ellos!. Disfruto cuando estoy de tentadero o entrenando con los de mi escalafón, los que vienen de abajo como yo. “La plaza de “La Maestranza” de Sevilla me quita el sueño, pero entiendo que Granada es el coso donde he comenzado.

Sus vivencias…

He participado en más de dos centenas de tentaderos a lo largo de la geografía española, si bien Andalucía, y la parte de Sevilla, es donde más he disfrutado. Disfruto mucho en las Ganadería Lora Sangrán, en Gerena, Juan Pedro Domecq, Joaquín Buendía…en las que he tenido la suerte de coincidir con grandes maestros como Manuel Escribano, Esaú Fernández, Finito de Córdoba…

En Granada, Calasparra, Novilladas de Canal Sur… es donde te das cuenta del alto nivel que hay en las escuelas taurinas. He toreado mucho con Jorge Martínez, es murciano y estuvo en la Escuela de Almería. Muchos han sido los inviernos que hemos pasado juntos en el campo y me une una gran amistad con él.

Me gusta mucho la tierra de Cádiz y recuerdo, con mucho cariño, una tarde en Algeciras en la que le corté dos trofeos a un novillo de “La Palmosilla”.

El miedo, en alguna ocasión se ha adueñado de mi; quizás donde peor lo pasé fue un pueblo de Badajoz hace un par de años, y en San Adrián en Pamplona… los novillos de allí acusan mucho los encierros y son muy grandes… la afición del norte disfruta de las novilladas sin picadores como aquí una picada, son más corpulentos.

A Ruiz Miguel le brindé un novillo en Dos Torres, en una novillada televisada…tengo ganas de ir a su finca, si Dios quiere pronto iremos.

Todos los inviernos los pasaba en Gerena, en una casa que alquilamos entre mis compañeros Jorge y José, de Almería, Sergio López de Cuenca y yo. Los cuatro hemos estado juntos los inviernos. En Gerena viven muchos de los grandes, hemos coincidido y aprendido de ellos en los tentaderos y haciendo vida de campo.

Quiero decirte que en este mundo, al igual que en todos, también hay malos gestos, te prometen cosas que no cumplen… intentan hacerte zancadillas todos los días…en fin, también eso te hace aprender en la vida; aunque no lo creas, se me ha pasado muchas veces por la cabeza abandonar esto, no por el miedo al novillo, sino por lo mal que me lo ha hecho pasar a veces la gente”

Pablo, comenta algunos de los consejos que le dieron los grandes: “Manuel Escribano me dijo que tuviera mucha humildad, que lo que tenga que llegar, llegará”.

“El maestro Daniel Luque, hablando de los entrenamientos en casa, me aconsejó: cuando lleves estrenando de salón y te canses, déjalo para más tarde u otro día… estar por obligación un tiempo determinado no. Lo dejas y mañana más”

Como ve la fiesta…

El día a día del toro está bastante difícil por la situación actual del covid y de la política que no acompaña mucho a esta profesión. Los antitaurinos están haciendo mucho daño; los que venimos de abajo, aparte que nos cuesta mucho trabajo y dinero buscarnos un puesto en los carteles, realmente estamos frente a un futuro incierto. Tengo claro que no hay que amilanarse y luchar por lo que a uno le gusta y quiere.

Hay muchos banderilleros que han tenido que abandonar este arte y buscarse otro trabajo por no tener ingresos desde hace cerca de dos años.

Me gustaría que mucha gente viera como vive el toro y la cantidad de familias que viven del campo bravo. Es impresionante. A los antitaurinos les pido solamente respeto, que si no les gusta que no sigan el mundo del toro, pero que lo respeten.

Se siente agradecido…

Si tengo ganas de torear y empezar a ganar algo de dinero es para ayudar a mis padres, que son los que verdaderamente me han costeado de todo, trajes, capotes, viajes…

También nos expone: “mi madre no ha ido nunca a verme; si viene de viaje con nosotros, a la hora de la corrida, se queda en el hotel.  ¡Lo pasa muy mal!”.

“Mi máximo respeto y admiración a José Cejudo “El Güejareño”, empresario que me apoyó desde que empecé en este apasionante mundo. El fue quien me dio, por primera vez, la oportunidad de coger un capote entre mis brazos y lanzarlo al vuelo”. “ También, Francisco Fernández “el legionario”, Antonio Ganivet y Javi Ferres… ellos me han acompañado y apoyado siempre; Alonso Trejo, también me ayudó el último año”

Pablo Maldonado, a los pies del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza de Motril

Su equipaje…

Tengo dos trajes de luces, de segunda mano, claro; uno es de Javier Antón, de color espuma de mar con remates en azabache, y otro de Antonio Ganivet, en Azul rey y oro; de corto tengo otros dos, uno me lo regaló mi abuelo y otro mi padre. El único capote de paseo que tengo, me lo regaló  Francisco Fernández “el legionario”.

En el esportón llevo tres capotes comprados con mi trabajo, con mi esfuerzo y el de mis padres y cinco muletas. En el fundón, llevo algunas espadas, descabellos pero me hace falta una espada de matar de más calidad, son muy caras y la que tengo no es muy buena…los trastos son muy caros. Tengo mi capilla que viene conmigo.

“Lo que me pierde el sueño es un traje blanco y oro, el traje de mi alternativa como matador tiene que ser blanco y oro”, nos comenta Pablo con la mirada perdida y brillo en sus ojos.

Su día a día…

“A partir de las 6 de la mañana, con un “frío que pela”, empiezo mi jornada. Si tuviera que irme a vivir a alguna ganadería sería en Mirandilla “Marqués de Albacerrada”,  ahí me abrieron las puertas desde los quince años, apenas acabé la ESO, me acogieron como si yo fuera de allí de toda la vida. Todos los inviernos los paso allí. Ahora mismo, voy yo solo y me hospedo en una pensión. Le estaré eternamente a gradecido a Javier Silva, matador de toros, ¡que me lleva a su casa, me da de comer!; Al picador Yan Crhistian y el banderillero Manuel Reyes, también les estaré eternamente agradecidos por ayudarme tanto. Desde que me levanto, y gracias a estas personas, paso todo el día en la ganadería, haciendo tareas de campo y tentando.”

Su futuro…

Hay que ser realista y ver el estado de la fiesta en la actualidad, pero yo tengo claro que quiero ser torero. Sueño con poder comprarme un traje propio, pero pagarlo yo con el dinero del toro”

Pablo, ¿Dónde te gustaría debutar con picadores?

Hombre, hay muchas plazas y muy bonitas, pero mi ilusión es  debutar con picadores en mi tierra, en Motril, donde me han visto nacer y hacerme torero.

 ¿Con qué cartel?

Me gusta mucho el cartel que había rematado y que hubo que suspenderlo por la pandemia, un mano a mano: Pablo Maldonado y Manolo Vázquez. José Cejudo, “El Güejareño”, había cerrao el debut con picadores para el pasado día 21 de Noviembre en la plaza de toros de Motril, José Rodríguez Castellano “Pepe El Berenjeno”, pero tuvo que suspenderla por la segunda ola del coronavirus. 

No he parado de entrenar y de ir al campo esperando que este “dichoso bicho” deje en paz a la humanidad, podamos olvidar esta mala racha y volver pisar el albero; yo quiero que sea en Motril, en mi tierra, y deseo que sea un día grande, un día especial y que Motril me arrope y me acompañe, a partir de ahí, ¡que sea lo que Dios quiera!.

ELA ELA