Paulino Martínez Moré: “no quiero irme de esta vida sin ser Hijo Predilecto de mi ciudad”

paulino martínez moré

A este fotógrafo motrileño, recién jubilado, le debemos parte de nuestra memoria local

Paulino Martínez Moré sabe, como su madre, que “no hay mejor vida que la de vivir cada segundo como si fuera el último”: es el poeta de la captación de instantes, el poeta que descubrió en su juventud que su sentido y razón de ser estaban estrechamente ligados a ese ‘click’ del disparador de una cámara fotográfica; para atrapar la vida, para hundirse en la nostalgia y la melancolía, para rememorar los buenos momentos, para recordar lo que fuimos, lo que somos, lo que seremos en un futuro.

Le debemos parte de nuestra memoria local, porque a lo largo de todos estos años Paulino ha revelado y compartido con todos millones de fotografías de Motril, desde lo analógico hasta lo digital, desde los eventos deportivos hasta los atardeceres de ensueño o las tradiciones más hondas, su Semana Santa y sus fiestas patronales. Ahora, por primera vez, él accede a ponerse en primer plano para rememorar todos estos años que bien dan para escribir un libro. Él, que pasó parte de su juventud estudiando la carrera de Medicina en Granada, pronto se dio cuenta de que no era lo suyo. Su vocación real por la búsqueda de la plenitud del ser le permitió recorrer en moto toda Australia, viajar en helicóptero, conocer lugares nuevos gracias a su trabajo en el Patronato de Turismo, montar uno de los pubs más conocidos en la ciudad, el pub ‘Paolo’, y hasta conocer al productor de TVE, Pedro Ruiz.

fotografías Paulino Martínez Moré
Paulino Martínez Moré recorriendo Australia en moto

Este reconocido fotógrafo confiesa que no le tiene miedo a nada, “todavía no he conocido a nadie que no se haya muerto, mi madre me decía que era inmortal porque no podía pasar a mejor vida de la que tenía”, ríe. Cree que llegar a ser lo que uno tiene que ser en la vida no es cuestión de suerte, sino de trabajo, esfuerzo, dedicación y mucha valentía. La plenitud no es un estado fácil: llega después de los errores, de los caminos difíciles, de las dificultades. Este fotógrafo de energía indestructible, recientemente jubilado, tiene aún una espinita que le impide alcanzar esa plenitud total: “No quiero irme de esta vida sin ser Hijo Predilecto de mi ciudad”, subraya de forma directa. “Al parecer no he hecho bastantes méritos para tener este reconocimiento”, apostilla irónicamente.

“El mundo de la fotografía cada vez es más complicado”

¿Cómo ves el futuro de la fotografía? No tarda en responder. “Bueno, esa pregunta está clara, mal, muy mal, porque ahora todo el mundo es fotógrafo y no se valora como antes este arte”.

Y se moja, porque la cuestión le sirve para desahogarse, “o eres muy bueno o no tienes nada que hacer. He luchado mucho para sacar una buena fotografía, la fotografía analógica me hizo aprender a afinar muy bien antes de disparar. Ahora todo el mundo dispara, pero no afina“, señala.

Algo especial tiene que haber, ya lo decía él, en las personas pasionales. Mientras sorbe su café , le queda recordar con infinito cariño un pasado que nunca se quedará atrás gracias a su legado. Un pasado que sentimos todavía, que parece que podemos oler y tocar, que hasta podemos llevar en el bolsillo. Un pasado vivo que nos hace frenar y caer en el detalle gracias a figuras como Paulino Martínez Moré, que con Medalla de Oro de la ciudad o no, han logrado recopilar un tesoro de valor incalculable: captar nuestros instantes en un tiempo acelerado y materialista.

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