Unidos para recuperar y proteger el patrimonio histórico de Motril

asociación Taramela de Motril

La asociación Taramela nace para defender el legado patrimonial y cultural de la ciudad

El poder de lo digital está en todas partes y muestra, en muchas ocasiones, su mejor versión y su capacidad intrínseca de unir piezas y personas, aparentemente muy diferentes, en torno a un objetivo común. Cuando se derribó la ‘Casa Yanguas’, muchos motrileños se lamentaron a través de las redes sociales de una acción que “atentaba” contra el legado de la ciudad. Precisamente, aquella denuncia pública fue la semilla para la creación de la asociación Taramela, un colectivo de reciente creación que viene a defender el patrimonio histórico y cultural de Motril de una manera ilusionante.

Jose Carlos Álvarez, Jesús Cabezas, Luis Castillo o Jesús Gámez son algunos de los integrantes de esta asociación sin ánimo de lucro que quiere ayudar y fiscalizar, principalmente, las acciones del Ayuntamiento de Motril, para frenar el derribo de edificaciones con un valor patrimonial y cultural indiscutible. Y es que, en opinión de este colectivo, Motril ha sufrido una “degradación urbanística” en los últimos 70 años que le ha hecho acabar con casi la totalidad de edificaciones singulares en el casco antiguo, sustituyéndose por otras que no siguen ningún patrón estético.

“El cariño”, como ellos mismos lo definen, los ha hecho unirse en una misión extraordinaria en pro de la ciudad que los ha visto crecer. “Somos un grupo de más de veinte personas, con un perfiles muy distintos, que sufren viendo como la ausencia de normativa específica ha propiciado la pérdida de parte de nuestra propia identidad”, comenta el grupo. Arquitectos, arqueólogos, escritores, historiadores y también personas de ámbitos muy diferentes a estas profesiones han decidido liderar un movimiento sin precedentes que llega para quedarse y dejar una huella en la ciudad que prevalezca para las futuras generaciones.

Taramela, que basa su nombre en la fiesta popular que se celebraba en el final de la zafra, ha fijado grandes bloques en los que basarán sus peticiones y actuaciones y que pretenden trasladar “cuanto antes” a la administración local.

Propuestas urbanísticas, la clave del proyecto

El primer punto del proyecto de Taramela se centra en el desarrollo urbanístico. Desde la asociación propugnarán la creación de una guía de estilo para el centro histórico de la ciudad que pretenden que sea de obligado cumplimiento, como en muchas otras ciudades de todo el territorio nacional e internacional. La guía estará elaborada de manera detallada para “homogeneizar el conjunto de inmuebles que ha sido tan desfigurado en las últimas décadas”, cuentan los integrantes.

A esta primera y principal iniciativa, que no es muy diferente a la que tienen otros Planes Generales de Ordenación Urbanística cercanos, le seguirán otras propuestas para suprimir “el libre albedrío” existente en la ciudad. Con esto, se pretende regular cómo deben ser algunos elementos constructivos, como las fachadas, la altura de edificios, los colores o las carpinterías, que ahora no cuentan con ninguna normativa municipal al respecto.

La asociación Taramela también está a favor de una peatonalización paulatina del casco antiguo y de otras calles adyacentes para conseguir dinamizar los espacios, siguiendo modelos de éxito como la calle Larios de Málaga o Puentezuelas en Granada.

Lo ideal, según subrayan desde la asociación, es que el Ayuntamiento elabore un catálogo de edificios históricos de necesaria conservación para dotarlos de la protección necesaria para que no puedan ser derribados en ningún caso, promoviendo su restauración. Además, insisten desde Taramela, hay algunos edificios importantes en la ciudad, como la Plaza de Armas de la Iglesia Mayor de la Encarnación, en un estado “lamentable” sin un plan director que permita que los ciudadanos “ganen” esos espacios tan emblemáticos.

La cultura y las tradiciones populares

Entre sus numerosas propuestas también dedican un espacio a las iniciativas culturales que ayuden a fomentar el conocimiento del patrimonio de Motril. “A veces, somos los propios motrileños los que no conocemos nuestra historia”, insisten los componentes de Taramela. Para ello, consideran que sería muy interesante recuperar el baile Zángano de Motril, la fiesta de la Taramela o el desfile de gigantes y cabezudos con nuevos personajes ilustres de la historia motrileña, como el Cardenal Belluga, la Caramba, el Berenjeno o Paco Pérez.

No faltan ideas. Ni ganas. Ni energía. A Taramela le queda “mucha fiesta” por delante y muchas demandas pendientes para mejorar la situación de un Motril que empieza a despertar de su letargo.

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